viernes, 23 de noviembre de 2012

“Excusa” y “pretexto” no siempre son sinónimos



Todos los “pretextos” son “excusas” pero no todas las “excusas” son “pretextos”.
Un “pretexto” es ‘una excusa falsa’, ‘una causa simulada que aparentemente se alega para hacer, o no hacer, algo’. Una “excusa” puede ser falsa o verdadera; ‘es un motivo que se presenta como justificación para eludir una responsabilidad; pudiendo ser, o no, la justificación real de la disculpa’.
A pesar de esto, en los medios de comunicación encontramos frecuentemente frases como: «Una nueva ola de ataques se utiliza como falso “pretexto” para endurecer la represión», «Las mujeres eran traídas a España con el falso “pretexto” de un contrato laboral» o «La oposición acusa al Gobierno de haber encontrado en la crisis la “excusa” perfecta para retrasar los planes».
A tenor de las definiciones anteriores, en los dos primeros ejemplos la expresión “falso pretexto” es redundante (pues todos los “pretextos” son ‘excusas falsas’) y que en el tercer ejemplo habría sido preferible emplear el término “pretexto” y no “excusa” (puesto que la palabra “excusa” deja abierta la posibilidad de que la crisis sea, en efecto, la ‘causa real’ del retraso).
Todos los “pretextos” son ‘excusas falsas’, mientras que las “excusas” pueden ser justificaciones reales o impostadas.

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