miércoles, 12 de septiembre de 2012

Low-cost (/'ləʊkɒst/)


Hay personas que no soportan mezclarse con la vulgar plebe, pese a tener similares recursos económicos; por esta razón, nunca dicen que han comprado un billete de una compañía aérea “de bajo coste” o “de bajo costo”, o que han asegurado su vehículo con una aseguradora “barata” o “de precios económicos”, sino que vuelan con aerolíneas “low-cost” o que su compañía de seguros es “low-cost”. Así, dan pie a que los grandes innovadores del lenguaje se inventen brutalidades como el pseudo-verbo “lowcostización”.
Además, la crisis de los últimos años también se ha extendido a nuestro vocabulario y han surgido términos como “lowxury”, acrónimo de “low” y “luxury” /'lʌkʃərɪ/ (“lujo”) para referirse a la compraventa de productos de lujo a precios asequibles, lo cual me suena a una variante fashion del “duros a pesetas” de toda la vida.

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