viernes, 22 de junio de 2012

Fuera de orden

 

Es perfectamente posible traducir la expresión inglesa “out of order” (/aʊtəv'ɔ:də(r)/) por “fuera de orden”, siempre que estemos hablando de sinónimos de “desordenado” o “desorganizado”.
Sin embargo, son muchísimo más comunes las situaciones en las que realmente nos estamos refiriendo a otras traducciones como “averiado”, “no funciona”, “fuera de servicio” (neologismo por contacto o contagio, aunque ya asentado) e incluso “descompuesto” (Argentina); tan comunes como las malas traducciones, sobre todo en el (perdón, a nivel del) lenguaje científico o técnico, donde nos encontramos joyitas como “En los procesadores que ejecutan las instrucciones “fuera de orden”, el hardware es capaz de, dinámicamente, detectar qué instrucciones posteriores a las que tienen problemas no dependen de éstas y entonces, las ejecutan antes que las anteriores” o “la desventaja es que el hardware necesario para implementar esta política de ejecución “fuera de orden”, junto con otros mecanismos asociados para detectar y eliminar las dependencias no verdaderas entre instrucciones, es realmente caro y complejo y parece poco escalable en el sentido de que esta complejidad va en contra de las tecnologías futuras” (el arte de traducir para que se entienda menos aún que en una lengua desconocida).

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