jueves, 9 de febrero de 2012

Opcionalmente optativo (Xosé Castro Roig)

 

Hace años, nadie habría pensado que una disciplina tan definida y enclaustrada en su propio mundo jergal y terminológico aportaría tantas palabras —acertadas e incorrectas— al habla cotidiana. La informática se vulgariza, cada día más, y, con ella, las traducciones que antes iban destinadas a un número relativamente pequeño de lectores, usuarios y profesionales, ahora afectan a la mayoría de las personas. Hasta hace poco teníamos en español dos términos que las malas traducciones técnicas están metiendo en el mismo saco.

Por una parte teníamos: optativo, a. 1. adj. Que pende de opción o la admite.
Y por otra: opcional. 1. adj. Perteneciente o relativo a la opción.

Nada anormal: dos adjetivos con una significación diferenciada, como “educativo/educacional” o “alimenticio/alimentario”. Pero es que en inglés, “optional” (/'ɒpʃənəl/) significa ‘optativo’ y no ‘opcional’ (un falso cognado). Y, como en otras ocasiones, el error empieza a tomar el terreno que no le corresponde.
Así que seguimos diciendo que tenemos “asignaturas optativas”, pero nos dicen erróneamente que el cederrón es “opcional” al comprar una computadora.
Pero quien dude de que la jerga específica de un sector puede influir en el habla general, que aguce el oído en ambientes escolares y universitarios: la expresión “asignatura opcional” comienza a avanzar…

No hay comentarios: