lunes, 23 de enero de 2012

El mismo, la misma, los mismos, las mismas


A pesar de su extensión en el lenguaje administrativo y periodístico, es innecesario y desaconsejable el empleo de “mismo” como mero elemento anafórico, esto es, como elemento vacío de sentido cuya única función es recuperar otro elemento del discurso ya mencionado; en estos casos, siempre puede sustituirse “mismo” por otros vocablos (“susodicho”, etc.) o por elementos más propiamente anafóricos, como los demostrativos, los posesivos o los pronombres personales; así, en «Criticó al término de la asamblea las irregularidades que se habían producido durante el desarrollo de la misma», pudo haberse dicho “durante el desarrollo de esta” o “durante su desarrollo”; en «Serían citados en la misma delegación a efecto de ampliar declaraciones y ratificar las mismas», debería haberse dicho simplemente “ratificarlas”; en «El que su acción fuera efímera, innecesaria, no resta a la misma su significado», hubiera sido mejor “no le resta su significado”.
A menudo, su simple supresión no provoca pérdida alguna de contenido; así, en «Este año llegaremos a un billón en exportaciones, pero el 70 por ciento de las mismas se centra en el mercado europeo», pudo decirse, simplemente, “el 70 por ciento se centra…”

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