lunes, 16 de enero de 2012

Cuerpos desaparecidos


En la mayor parte de las informaciones sobre accidentes en los que se producen muertes, es muy llamativa la tendencia a evitar el uso de las palabras “cadáveres” y “muertos” y emplear en su lugar los eufemismos “cuerpos” y “desaparecidos”, respectivamente. En el caso de “cuerpos” puede ser el resultado de una mala traducción del inglés “corpse” /kɔ:(r)ps/ (“cadáver”).
La definición de “cadáver” que encontramos en el DRAE es bien clara y sencilla: ‘cuerpo muerto’. Y si miramos también en el DRAE la definición de “cuerpo” veremos que puede significar muchas cosas; tiene veinte acepciones, y entre ellas (la 12.ª) aparece también la de ‘cadáver’. Pero aunque esa palabra, “cuerpo”, pueda funcionar como sinónimo de “cadáver”, no es aconsejable que se opte por no usar nunca esta última; si en español tenemos una voz tan específica como “cadáver” para designar a un ‘cuerpo muerto’, no es lógico que en el lenguaje periodístico esta se vea desplazada por otra mucho más general y que, en principio, no implica la idea de muerte.
Del mismo modo, la definición de “muerto” que encontramos en el DRAE tampoco admite lugar a dudas: ‘que está sin vida’. Asimismo, también “desaparecido” tiene dos acepciones: ‘dicho de una persona: que se halla en paradero desconocido, sin que se sepa si vive’ y ‘eufemismo de “muerto” (que ha perdido la vida)’.
Conviene huir de los usos eufemísticos y parece claro que nos hallamos ante dos de ellos.

No hay comentarios: