miércoles, 14 de diciembre de 2011

Soporte al cliente (Xosé Castro Roig)

 

Hace poco, un colega me dijo que «mi batalla personal contra la expresión soporte técnico estaba perdida», que «el término ya estaba muy extendido».
Tras cavilar, sigo preguntándome si las majaderías tienen fecha de caducidad, si los profesionales que trabajamos con el idioma podemos permitirnos el lujo de cejar en este intento de no dejar que las burradas cuajen, maduren, se extiendan o sustituyan a nuestras castizas expresiones. ¿Acaso este intento no forma también parte de nuestra profesión?
No me tachen aún de intolerante: no hablo de sutiles deslices, de lagunas terminológicas del español, de discutibles neologismos… No, hablo de expresiones válidas en nuestro idioma que están siendo sustituidas por otras incorrectas; como “soporte técnico”, una macarrónica traducción de “technical support” llevada a cabo por algún incurioso colega y auspiciada por grandes fabricantes informáticos, como Microsoft.
Si se nos estropea el televisor, tenemos que telefonear al servicio de asistencia técnica, pero, según parece, si se estropea la computadora, tenemos que hablar con el servicio de soporte técnico. Todo procede de una mala traducción del verbo y sustantivo “support”, que significa más cosas que “soportar” y “soporte” (“apoyo”, “servicio”, “sustentación”…)
Pero lo más sorprendente es cuando una expresión es sustituida por una traducción macarrónica que significa lo contrario. En un anuncio de la página de ofertas de empleo de un diario español buscaban personas para su “departamento de Soporte al cliente”; vamos, que no querían personas para dar “servicio o asistencia” al cliente sino para soportarlo. ¿El mundo del revés?

No hay comentarios: