miércoles, 30 de noviembre de 2011

Hedge fund (/hedʒfʌnd/)


Como muchas cosas en esta vida, a la hora de vender un producto, puedes encontrarte con dos tipos de clientes: el que se fija en el contenido y el que se fija en el continente; para estos últimos se inventaron productos como el “hedge fund”, el “short-selling” (“venta en corto”), los “swaps o IRC (Interest Rate Cap)” (contrato de permuta financiera) o los “credit default swaps” (“seguros de impago”).
En realidad son un timo, pero es como el de la estampita: se juega con la avaricia; para las víctimas potenciales, el atractivo del nombre, sobre todo si el timador se llama Lehman, Madoff o Banif, es suficiente para caer en la trampa. Cualquier persona un poco menos superficial leerá la letra pequeña y se dará cuenta de que estos “fondos de inversión libre”, “fondos de cobertura libre”, “fondos especulativos”, “fondos de capital-riesgo” o también, eufemísticamente hablando, “fondos de gestión alternativa” son vehículos de inversión colectiva de alto riesgo, sometidos a reducida regulación y a escasas obligaciones de información, que utilizan técnicas de inversión financieras no permitidas para los fondos tradicionales.

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