lunes, 17 de octubre de 2011

Haber / A ver / ¡Aaaaarrrrrggggghhhhh!


Esto no es ni un anglicismo ni un galicismo ni nada por el estilo, sino una barbaridad que se está volviendo cada vez más común. Comenzó como una errata (perdón, error de tipeo) propia de foros de Internet, correos electrónicos y demás, pero cuando lo he visto en una publicación del (supuesto) nivel y con la solera de ABC no he podido reprimirme las ganas de reflejarlo aquí. Y es que en su separata “Los domingos de ABC” del 25 de abril de 2010, en un reportaje sobre Maravillas Rojo (por aquel entonces secretaria general de Empleo), la redactora Susana Alcelay la cita diciendo «Haber cómo lo explicamos esta vez».
También se da el caso contrario, es decir, escribir “a ver” cuando debería ser “haber”; o algo así, porque realmente es rebuscada la frase «No va a ver ningún entrenamiento (…)», en vez de “no va a haber”, encontrada en un artículo sobre atletismo.
Y es que no debe confundirse el infinitivo “haber” con la expresión homófona “a ver”, constituida por la preposición “a” y el infinitivo “ver”. “A ver” es una expresión fija que presenta distintos valores y usos, en muchos de los cuales puede reemplazarse por “veamos”, lo que pone de manifiesto su relación con el verbo “ver” y no con “haber”:
- En tono interrogativo, se emplea para solicitar al interlocutor que nos deje ver o comprobar algo: «—¿Habéis visto lo que me han traído los Reyes? —¿A ver?».
- Expresa, en general, expectación o interés por saber algo, y va normalmente seguida de una interrogativa indirecta: «A ver cómo nos va en el mes de travesía».
- En la lengua oral, se utiliza para llamar la atención del interlocutor antes de preguntarle, pedirle u ordenarle algo: «A ver, ¿quién de ustedes es la inspectora Raquel Ortiz?».
- Equivale a “claro” o “naturalmente”, como aceptación de algo que se considera inevitable: «—¿Has formado tú en algún pelotón de fusilamiento? —¡A ver! Nos obligaban». A veces se amplía en la fórmula “a ver qué remedio” o “a ver qué vida”, que implican aceptación resignada.
- Seguida de una oración introducida por la conjunción “si”, expresa expectación, curiosidad o interés, a veces en forma de reto: «¡A ver si son ellos! Yo abro»; temor o sospecha: «¿Qué haces que no te levantas? A ver si llegas tarde»; y deseo o mandato: «A ver si aprendes a mentir con más arte».
En resumen, simplificando y aprovechando para incluir alguna otra cuestión: “haber” es un verbo, “a ver” es mirar, “haver” no existe, “hay” es haber, “ahí” es un lugar, “ay” es una exclamación, “ahy” no existe, “haiga” tampoco, “haya” es haber (o un árbol), “halla” es encontrar, “allá” es un lugar, “aya” es una niñera, “iba” es de ir, “IVA” es un impuesto, “hiba” no existe, “valla” es una cerca o un cartel grande, “vaya” es ir y “baya” es un fruto.

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