viernes, 24 de junio de 2011

Hablar spanglish es devaluar el español


Para Roberto González-Echeverría, profesor de literaturas hispánicas y comparadas en la Universidad de Yale, la mezcla de español e inglés perjudica a los propios hablantes.
El spanglish, la lengua compuesta de español e inglés que salió de la calle y se introdujo en los programas de entrevistas y las campañas de publicidad, plantea un grave peligro a la cultura hispánica y al progreso de los hispanos dentro de la corriente mayoritaria norteamericana.
Aquellos que lo toleran e incluso lo promueven como una mezcla inocua no se dan cuenta de que ésta no es una relación basada en la igualdad. El spanglish es una invasión del español por el inglés.
La triste realidad es que el spanglish es básicamente la lengua de los hispanos pobres, muchos de ellos son casi analfabetos en los dos idiomas por eso incorporan palabras y construcciones inglesas a su habla de todos los días porque carecen del vocabulario y la educación en español para adaptarse a la cultura cambiante que los rodea.
Los hispanos educados que mezclan las dos lenguas tienen una motivación diferente: algunos se avergüenzan de su origen e intentan parecerse al resto usando palabras inglesas y traduciendo directamente las expresiones idiomáticas inglesas. Hacerlo, piensan, es valorar la calidad de la corriente mayoritaria. Políticamente, el spanglish refleja marginalización, no liberación.
El spanglish trata al español como si la lengua de Cervantes, Lorca, García Márquez, Borges y Paz no tuviera una esencia y una dignidad propias.

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