jueves, 11 de noviembre de 2010

Expiración


Realizando los trámites para el envío de unos productos perecederos, el empleado de Correos me indicó que tenía que rellenar la “fecha de expiración”. «¿La de quién?», le pregunté yo, «¿La mía o la suya?» Pensando que yo era un demente, intentó explicármelo con más claridad: «Mire, aquí, donde dice ‘expiry date’, tiene que poner la “fecha de expiración”». Viendo que mi ironía nos iba a llevar por muy mal camino, cedí a su claramente bienintencionada explicación y rellené la “fecha de caducidad” en la casilla correspondiente. Y es que “expiración”, en castellano, se refiere a la “Parca”, es decir, a la “muerte”, “fallecimiento”, “defunción”, “trance”, “partida”, “acabamiento”, “final”; mientras que “expiry date” /ɪk'spaɪərɪdeɪt/ (también “expiration date”) significa “fecha de vencimiento”, “fecha de caducidad”. Sólo hay un caso en el que podría traducirse por “expiración”: cuando vence el plazo de un alquiler o contrato, pero puede dar lugar a confusión, luego no es recomendable.
Más alarmante es que el mismo texto, “fecha de expiración”, aparezca en el caso de la Tarjeta Sanitaria Europea. En mi caso indica el 3 de agosto de 2010. Ese día, por si acaso, no fui a trabajar y me quedé en casa viendo las cuatro partes de Destino Final, para estar preparado.

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