lunes, 18 de octubre de 2010

Estrés


Si comenta por ahí que sufre de “tensión”, que está sometido a mucha “presión”, que su trabajo le supone una gran “carga” o que termina la jornada muy “fatigado”, sin duda su interlocutor interpretará que sin duda usted es uno de esos estereotipados funcionarios que comienzan su jornada con el descanso del café (perdón, coffee break), que empalma con la partidita de mus, la cual no termina hasta que llega el momento de salir a hacer algún recado. Por el contrario, si asegura que sufre de “estrés” (del inglés “stress” /stres/), que está muy “estresado” o que su profesión es muy “estresante”, a buen seguro despertará la admiración y el asombro de todos los que le escuchen, que dudarán si es usted un cirujano que salva las vidas de docenas de personas cada día, o bien el consejero delegado de un banco en medio de una operación estratégica de vital importancia. El efecto es aún mayor si lo explica por escrito haciendo uso de grafías con s- líquida como “stres”, “stresante” o “stresar”.
El término fue acuñado por el filósofo y médico Hans Selye, nacionalizado canadiense pero de origen austrohúngaro, cuyo escaso conocimiento de la lengua inglesa provocó que eligiera el término “stress” (“hincapié”, “acento”) para describir su descubrimiento del Síndrome de Adaptación General o SAG, cuando habría sido más correcto “strain” (“presión”, “tensión”, “carga”, “fatiga”, “esfuerzo”).
También se puede dotar a este término de una mayor importancia si le añadimos el prefijo “tecno” y utilizamos neologismos como “tecnoestrés” (‘tensión que puede provocar el uso de las nuevas tecnologías’), “tecnoansiedad” (‘tensión y malestar por el uso presente o futuro de algún tipo de dispositivo electrónico’), “tecnofatiga” (‘agotamiento por el uso de las nuevas tecnologías’) y “tecnoadicción” (‘dependencia de las nuevas tecnologías en cualquier momento y en cualquier lugar, además de querer estar al día de los últimos avances tecnológicos’).
Además, existen otros vocablos de la misma familia como “eustrés”, “euestrés”, “eutrés” o “estrés positivo” (cuando la respuesta física y psicológica del sujeto al “estrés” favorece la adaptación al factor “estresante”, por lo que supone un estímulo positivo y un factor motivador); “distrés” (del inglés “distress” /dɪs'tres/ “aflicción”, “angustia”, “peligro”, “sufrimiento”, “dolor”, “agotamiento”, “fatiga”) o “estrés negativo” (estado de “estrés” prolongado, que puede llegar a ser permanente y suele tener efectos negativos en la salud del que lo padece); “estresor” (cualquier suceso, situación, persona u objeto que provoca una respuesta de “estrés”); etc.

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