lunes, 5 de julio de 2010

Escort (/'eskɔ:(r)t/)


Aunque Luz Sánchez-Mellado, en su artículo “El Mal de los Insaciables”, publicado en El País Semanal el 4 de abril de 2010 lo deletree como “scort” (sin e mola mucho más, ¿no?) en realidad se escribe “escort”. Del inglés “escort” (“escolta” o “acompañante”), hemos tomado la connotación más barriobajera para referirnos a la persona que ofrece su compañía en un lugar o acontecimiento determinado (generalmente formal, por ejemplo un baile, un cóctel o una boda), aparentando la existencia de una relación sentimental, para después proporcionar un servicio sexual; o, en palabras de Luz Sánchez-Mellado, “prostituta de lujo”.

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