martes, 5 de enero de 2010

Búnker


Calco del inglés “bunker” (/'bʌɳkə(r)/), a su vez tomado del alemán, que originaria y literalmente significa “carbonera” (de un barco) y, por extensión, cualquier construcción de hierro u hormigón utilizada para protegerse de bombardeos, es decir, lo que en castellano se denomina “fortín” o “refugio” (antiaéreo, antinuclear…) También se utiliza metafóricamente para referirse a cualquier grupo resistente a cualquier cambio político, algo por otra parte nada habitual hoy en día, luego no veo la necesidad del término (no sé si estoy siendo lo suficientemente irónico). Siguiendo con las ironías, en el apasionante mundo del golf, el “búnker” es un obstáculo de arena que dificulta el juego, aunque claro, como de costumbre, el término en inglés es diferente (“sand trap” /sændtræp/).
Se desaconseja, por minoritaria, la grafía “búnquer”. Por no hablar de zafios inventos “bunkerizado” (algo así como ‘recluido o encerrado en un “búnker”’), encontrado en un artículo de Fernando Castro Flórez en el ABC Cultural del 16 de junio de 2010 y en otro de Jesús Rodríguez en El País Semanal del 30 de octubre de 2011 o “bunkerización”, aparecido en la bitácora “Borradores de trabajo”.

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