jueves, 30 de julio de 2009

Confort / inconfortable / disconfort



Mientras que el adjetivo “confortable” (siempre con ene, claro está) deriva del verbo “confortar”, que a su vez proviene del latín “confortāre” (‘dar ánimo, vigor o consuelo’), el sustantivo masculino “confort” se introdujo a mediados del siglo XIX a través del francés “confort” /kÕfƆr/ (lengua de la que también pasó al inglés “comfort” /'kʌmfərt/); en consecuencia, el adjetivo “confortable” pasó también a significar, desde ese momento, ‘que proporciona confort o comodidad’. Sin embargo, el sustantivo “confort”, pese a estar recogido en el DRAE (‘aquello que produce bienestar y comodidades’), es totalmente superfluo teniendo en cuenta la disponibilidad de otros como “comodidad”, “bienestar”, “consuelo”, “ánimo” o “aliento”.
También hay que tener en cuenta que en español “confort”, al igual que su étimo francés, es palabra aguda (/konfórt/); así pues, deben evitarse tanto la grafía anglicada “comfort” como la pronunciación llana /kónfort/.
Más cacofónico (y no recogido en el DRAE) es el palabro “inconfortable” (calco del inglés “uncomfortable” /ʌn'kʌmftəbəl/: “incómodo”, “molesto”, “desagradable”).
Por último, rizando el rizo, tenemos el número 12 de la Revista Red Ubuntu, donde encontramos el vocablo “disconfort”, por influjo del inglés “discomfort” /dɪs'kʌmfə(r)t/ (“incomodidad”, “molestia”, “malestar”, “inquietud”, “desasosiego”).

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