miércoles, 22 de julio de 2009

Bonus (/'bəʊnəs/)


El mundo de la empresa y de la economía de mercado no se contenta con hacer estragos en nuestros bolsillos y en nuestro ánimo (y estoy hablando desde el denominado “primer mundo” —hasta el momento—, porque más abajo los estragos no son tan “benignos”), sino que está empeñado en desterrar por completo al castellano. En este caso, parece que no les gustan los términos “prima”, “bonificación” (también derivada del latín “bonus”), “ventaja”, “incentivo”, “plus”, “gratificación”, “sobresueldo” o “adehala” (¡hermosa lengua mozárabe!) para referirse a la retribución variable que percibe un trabajador como recompensa por haber cumplido con los objetivos de su empresa, ya que los sustituyen por “bonus”, aunque no creo que sea por amor a las lenguas muertas, sino más bien por idolatría al Imperio y a su dios Dólar.
También he oído por ahí a algún listo utilizando el vocablo “perk” (/pɜ:rk/) con el mismo sentido, pero es una metedura de pata (nunca lo reconocerán, al igual que los bancos jamás admitirán que ellos son los responsables de la crisis), ya que es un término referido a los “beneficios adicionales”, “extras” o “ventajas” de un determinado puesto de trabajo, tales como comedores subvencionados, transporte al trabajo y demás.

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