jueves, 25 de junio de 2009

Ciber


Ejemplo claro de la (mala) influencia de la informática en el lenguaje. El griego “cibernética” (κυβερνητική; arte de gobernar una nave) se aplicó al castellano como “estudio de las analogías entre los sistemas de control y comunicación de los seres vivos y los de las máquinas; y en particular, el de las aplicaciones de los mecanismos de regulación biológica a la tecnología”, para posteriormente ampliarse a conceptos como “creado y regulado mediante computadora u ordenador” o “perteneciente o relativo a la realidad virtual”. Así, hoy en día “ciber” indica cualquier cosa que tenga relación con las redes informáticas, como “ciberespacio”, “cibernauta”, “cibersociedad”, “cibercafé”, “ciberarte”, “ciberpostal”, “cibersexo”, “ciberterrorista”, “cíborg” (organismo cibernético), “cibercontrol”, “ciberbullying”, “ciberiglesia” o “ciberocupación” (del inglés “cybersquatting”: ‘adquisición mediante compra y registro de un dominio de internet similar al nombre de una marca o fácilmente asociable a una empresa ajena con la intención de sacar provecho de la confusión desviando a su público natural o revendiéndolo posteriormente a los interesados’) e incluso “cibercondríaco” (hipocondríacos de la era de internet, los que investigan en la red los síntomas de enfermedades que sistemáticamente creen padecer).

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