viernes, 4 de mayo de 2018

Cuello colorado


Me encuentro con esta expresión en la traducción al español de Compactos Anagrama de la novela de Truman Capote A sangre fría: «Muy posiblemente en aquel preciso instante Dick se hallaba dentro de un círculo de detectives de “cuello colorado”».

Se trata de una interpretación libre (y sin ninguna nota explicativa) del regionalismo del sur y sudeste de los EE. UU. “redneck” (/ˈrɛdˌnɛk/), que suele traducirse como “cateto”, “cerril”, “zafio”, “pueblerino”, “provinciano”, “paleto”, “palurdo” o “campesino blanco de los estados del Sur” (además de los coloquiales “choni”, “cani”, etc.).

Además, es un vocablo que, sin ser realmente un sinónimo por la gran cantidad de connotaciones y matices, suele confundirse o relacionarse con “hick” /hɪk/ (“rústico”, “de aldea”), “hillbilly” /ˈhɪlˌbɪlɪ/ (“montañés”) e incluso los muy peyorativos y despectivos “white trash” /waɪttræʃ/ y “trailer trash” /ˈtreɪlətræʃ/ (“gentuza”, “chusma”).

El diccionario Oxford lo define como ‘A working-class white person from the southern US, especially a politically conservative one’ (‘Persona de raza blanca de clase obrera del sur de los EE. UU., en particular de ideología política conservadora’), el Merriam-Webster como ‘A white member of the Southern rural laboring class’ (‘Miembro de raza blanca de la clase trabajadora rural sureña’) y según Wikipedia su origen se debe al hecho de que los trabajadores rurales, al trabajar expuestos al sol, terminan con el cuello enrojecido, aunque hoy en día se suele utilizar para denominar de manera peyorativa a los blancos sureños conservadores y para despreciar a la clase trabajadora rural de raza blanca, percibida como ultraconservadora en el ámbito urbano y progresista. Por otro lado, algunos sureños de raza blanca se han identificado con el término y lo usan con orgullo a modo de cuasieufemismo.

Sin embargo, el origen más probable del término se remonta al año 1630, durante las crisis que culminaron en la Revolución inglesa. Los presbiterianos de Escocia disentían tanto de la visión anglicana como de la de los cada vez más numerosos puritanos. En su opinión, los anglicanos eran «católicos sin el Papa», mientras que los puritanos eran unos necios medio locos y utópicos que querían crear una «brillante ciudad en la colina» desde la cual gobernar Londres. En declaraciones emitidas en 1638 y 1641, estos escoceses de las tierras bajas emitieron los llamados «Covenants» /ˈkʌvənənt/ (‘promesa solemne’ o ‘documento legal’), mediante los cuales declararon que no aceptarían la forma anglicana de gobierno de la Iglesia (encabezada por el Rey), pero tampoco el punto de vista teológico-político de los puritanos. Los «Covenanters» (/ˈkʌvənəntə/) firmaron sus juramentos con su propia sangre y muchos de ellos llevaban trozos rojos de tela o cuellos rojos rígidos para indicar su identidad como disidentes (de ahí «cuellos rojos»). Después de la Revolución inglesa, y de nuevo después de la Rebelión Jacobita de 1745, estos escoceses se vieron obligados a emigrar a los EE. UU., y se establecieron en gran parte en el Sur. Para cuando estalló la Guerra de Secesión, el término se usaba para describir a los sureños blancos de todas las tendencias religiosas. Curiosamente, en el Norte la mayoría de quienes tenían apellidos ingleses descendían de estos emigrantes puritanos.

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