jueves, 28 de julio de 2016

Booktuber (/bʊkˈtjuːbə/)


La palabra compuesta “youtube” (/juːtjuːb/) está formada por la acepción coloquial de “tube” que, además de “metro”, significa “tele” o “caja tonta” (por afinidad con “cathode-ray tube” o “tubo de rayos catódicos”).
El famoso servicio de alojamiento de vídeos, lanzado en el año 2005 por tres antiguos empleados de PayPal y adquirido un año más tarde por Google, tomó como lema «broadcast yourself» («transmite tú mismo» o «emítete a ti mismo»). No tardó en convertirse en la página más utilizada en internet dentro de su campo, tanto es así que dio origen al verbo “to youtube” (buscar en YouTube), del mismo modo que con Google nació el neologismo “gugolear”. Aun así, probablemente sus creadores no anticiparon que, merced al auge de los “listófonos”, su idea terminaría dando lugar a una nueva profesión, el “youtuber” /juːˈtjuːbə/ (‘usuario de YouTube’ o ‘productor de vídeo en YouTube’), cuyos exponentes más populares (“YouTube personalities” o “YouTube celebrities”), con millones de suscriptores en todo el mundo, llegan a ganar cifras astronómicas cercanas a los 100 000 euros al mes.
La terminación –er, utilizada en inglés para formar este neologismo, indica en este caso una profesión relacionada con el nombre que se antepone. El sufijo correspondiente español es –ero (no –ante, como en “youtubante”, otra alternativa también utilizada en algunas páginas), con lo que las reglas de formación de palabras de nuestro idioma nos dan “youtubero”, que se podría adaptar a nuestro sistema fonético como “yutubero”.
A caballo del fenómeno “youtubero” han surgido más recientemente los “booktubers” (“youtubers” que leen) o “videoblogueros/vloggers literarios” que, con el deseo de contagiar su pasión lectora, recomiendan sus últimos descubrimientos, hacen videoreseñas literarias y recorridos guiados por sus propias bibliotecas, comentan otros aspectos relacionados con los libros (juegos, colecciones, hallazgos en librerías de segunda mano, oportunidades en internet…), comparten guías para escribir y publicar, etc.
Pese a tratarse de un fenómeno denostado por los críticos literarios más puristas (sobre todo desde que les roban protagonismo tras su salto desde la pantalla del ordenador hasta las ferias de libros), los datos demuestran que su auge está siendo una buena noticia: la mayoría de “booktubers” son mujeres jóvenes de entre 12 y 28 años y, no por casualidad, el rango de edad más lector en España se encuentra entre los 14 y los 24 años (es a partir de los 54 cuando la lectura cae en picado), según el Barómetro de hábitos de lectura y compra de libros de la Federación de gremios de editores de España, si bien es cierto que con protagonismo de los grandes éxitos editoriales y mucha literatura fantástica, ciencia-ficción, aventuras distópicas y pseudorománticas.

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