jueves, 2 de junio de 2016

Deep web (/diːpwɛb/)


Expresión inglesa, atribuida al informático Mike Bergman, que puede traducirse como “internet profunda”, “red profunda” o, con ligeros matices de significado y menor difusión, “internet oculta” o “internet invisible”.
Conocida también como “deep net” (/diːpnɛt/), “invisible web” (/ɪnˈvɪzəbəlwɛb/) o “hidden web” (/ˈhɪdənwɛb/), es aquella parte de la red que contiene material, información y páginas que, debido a diversos factores (protección con contraseña, páginas realizadas completamente en flash o sin contenido html, contenido dinámico que se genera al consultar una base de datos como el saldo en el banco o la predicción del tiempo, etc.), no son indexables en ninguno de los motores de búsqueda convencionales existentes como pueden ser Google, Bing o Yahoo, por lo que no forma parte del “surface web” (/ˈsɜːfɪswɛb/), “clear web” (/klɪəwɛb/), “clear net” (/klɪənɛt/) o “internet superficial” (el internet que todos conocemos, que representa únicamente el 4 % del total, aproximadamente).
Pese a la concepción habitual de que todo el contenido de la “deep web” es privado, confidencial y en ocasiones incluso ilegal, el 90 % es accesible para la totalidad de usuarios y no tiene que ver con redes anónimas, compraventa de droga ni pornografía infantil: la mayor parte de ese contenido son páginas perfectamente normales, sólo que los buscadores no pueden indexarlas.
Para el 10 % restante, ese “lado oscuro” de internet, contenido a su vez dentro de la “deep web”, esos servicios y páginas ocultos a los que sólo se puede acceder con un “proxy”, se suele utilizar el nombre de “dark net” (/dɑːknɛt/) o “dark web” (/dɑːkwɛb/).

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