miércoles, 26 de agosto de 2015

Lo cool y otros anglicismos

David Pérez Tallón, 26 de agosto de 2015 (El País, cartas al director).



Al parecer, resulta más cool decir que se dará feedback al respecto de una cuestión que decir que se «dará una respuesta» o compartir que uno lleva tiempo haciendo running que decir que de un tiempo a esta parte está «saliendo a correr». Es curioso, pero se está extendiendo la idea de que cierta terminología de origen anglosajón transmite de manera más científica, profesional o incluso veraz que una de origen español. Y la verdad es que si uno repara en los motivos no hallará respuesta fácil o friendly. Podría ser que nuestra lengua no fuera rica en terminología para expresar con exactitud un pensamiento, o que nos encontramos más cómodos y seguros recurriendo a la inglesa. Sea como fuere no sé a ustedes, pero a mí creerlo me provoca cierto stress.
Llámenme conservador, desfasado, o sensiblero, pero prefiero expresar que «me vengo arriba» a que estoy on fire, sentir que algo o alguien me da «buenas vibraciones» a que tengo buen feeling. Y lo cierto es que, si después de este brainstorming lograra que hicieran un break y consiguiera su ok a afirmarse en nuestra lengua, sentiría que aunque Spain ya no es tan different aún puede ser auténtica y reconocible.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Está bien, en cuanto en tanto a que es una opinión. Sin embargo, a parte de la falta de argumentación que se da (¿quién dice "break" o "stress"?) existe una clara falta de trasfondo en la cuestión. Es verdad que en el español actual, mejor dicho en el castellano (porque no quiero extenderme a los países sudamericanos) hay una clara falta de terminología ante el paso de los años, con los cambios venideros en la sociedad. Algunos anglicismos, como feedback, son necesarios, ya que no es lo mismo que "respuesta", ya que el feedback es la simbiosis entre el que lanza un mensaje y la relación con el que la recibe. Otros casos más actuales, y que no has citado (o querido citar a conveniencia con tu apología) es el caso del "drone". Según tú ¿se debería decir "avión teledirigido de pequeñas dimensiones", en vez del simple término de "drone"?

Un saludo, y a pensar más y mejor sobre tus próximos post; más que nada, para que no hagas el ridículo en ocasiones venideras.

El último que apague la luz dijo...

No dudo de la posibilidad de estar haciendo el ridículo con lo que escribo. No obstante, en este caso se trata de una carta al director de El País de otra persona. Creo que es bastante evidente si nos fijamos en la imagen y en la primera línea.

El observador dijo...

Los únicos ridículos son los anglicistas, de la misma manera que los galicistas entre los siglos XVIII y principios del XX (con su hacer pandant, su soi-dissant, su bibelot, su trousseau, su dessert, su parvenu, su chicane, su cachet y otros vocablos que tanto les gustaban). Infinitos fueron los autores que, con mayor o menor acierto, los combatieron, como por ejemplo, Capmany, Baralt, el Padre Mir, Huidobro, el Padre Román, Ramón Franquelo, Julio Cejador, etc. Y nadie tenía a esos hombres por ridículos sino por personas de buen juicio que defendían la lengua castellana o española. Antes, al contrario, a quienes siempre se ha tenido por ridículos ha sido a los galicistas; y ahora toca lo propio respecto de los anglicistas.

La autoridad del Padre Mir, el más purista de todos, fue tal que hasta la famosísima Enciclopedia universal ilustrada europeo-americana (de Espasa) recibió los juicios de aquél al pie de la letra en los comentarios que hace sobre corrección lingüística.

A mediados del siglo XX, cuando el anglicismo ya se volvió una grave amenaza para el español, el que fuera funcionario de la ONU y Presidente de Panamá, Ricardo Joaquín Alfaro Jované, publicó su famoso Diccionario de anglicismos, por el que sólo recibió elogios.

En Francia y Alemania, actualmente, hay asociaciones de defensa de las respectivas lenguas para evitar la anglicanización. Estas asociaciones, entre otras muchas cosas, forjan y difunden neologismos para tratar de sustituir los anglicismos; y hasta convocan premios en los que ganan los que escriben de manera más pura. En Francia, la lucha contra la anglicanización es mayor, hasta el punto de que la Ley de Toubon, de 4 de agosto de 1994, sobre el uso de la lengua francesa, impone, entre otras cosas, la necesidad de sustituir las voces extranjeras –esto es, los anglicismos- forjando los neologismos necesarios conforme al genio del idioma nacional. Que yo sepa, nadie ha dicho que el señor Toubon o que los miles de miembros (de derechas e izquierdas, creyentes y no creyentes) de las dichas asociaciones sean ridículos.

Si en España hiciéramos lo mismo, otro gallo cantaría.

La mayor parte de los anglicismos son fácilmente sustituibles; y los que no, pueden adaptarse forjando un término conforme a la índole de nuestro idioma. Así, en Wikipedia vemos que dichos neologismos sí se están forjando espontáneamente: Mobile home, caravana estática; cutter, cortapapel, cortacartón, trincheta, cuchillo cartonero…; NIMBY (Not In My Back Yard), SPAN (Sí Pero Aquí No); y otras muchas. Aun se ha llegado a sustituir blog por ciberbitácora o ciberdiario.

Respecto de feedback, el Diccionario de Usos y Dificultades del Español Actual(DUDEA)de Martínez de Sousa da todas las siguientes traducciones: retroacción, retroinformación, retroalimentación, respuesta, realimentación, retorno, información de retorno, reinyección, bucle informativo, todo ello según la disciplina en que se use el término.

Respecto de drone, recordemos que no significa en inglés otra cosa que zángano (no es, por tanto, ninguna palabra de otro mundo para los anglosajones) y que, conforme a Wikipedia se ha forjado el término VANT (Vehículo Aéreo No Tripulado); pero también podría haberse forjado otro término, como por ejemplo aeroexplorador (o aeromodelo explorador, ya que la diferencia entre lo que se conoce por dron y el aeromodelo parece que se halla en las funciones).

Lo único que se necesita es difundir tales neologismos.


El último que apague la luz dijo...

Muchas gracias una vez más, Observador.