miércoles, 11 de febrero de 2015

¿Qué hay en el menú?



A veces apetece o no queda otro remedio que comer fuera de casa, y viene la pregunta inevitable: ¿dónde? Quienes no posean ya su lista mental de restaurantes preferidos, es posible que vayan dando vueltas hasta encontrar algo que les abra el apetito, leyendo los carteles que anuncian la comida del día. Aquí viene el motivo del artículo de hoy: esas listas o menús, no siempre tan limpios (ortográficamente hablando) como las comidas o los restaurantes que las ofrecen.
Sin ir más lejos, más de una vez nos sorprende leer almuersos, enzalada, papas reyenas, papa a la huancayna, enrrollado, etc. Si así ocurre con palabras de nuestro idioma, ya se imaginará lo que sucede cuando se deben escribir menús que incluyen comidas internacionales. Si no se conoce la escritura correcta, lo lógico sería preguntar a un especialista o informarse en una fuente fiable, pero ¿se hace realmente? Cuando pase usted por un restaurante, mire atentamente y no se fíe de todo lo que está escrito: incluso en locales de tres o cuatro tenedores, podrá leer cosas como milcheit por “milkshake” (leche batida), cheff por “chef” (jefe de cocina), homelet por “omelette” (tortilla), lomo extrogonó por “strogonoff” (de origen ruso), gordon blu y sus variantes gordon blue, cordón blu (que parece inglés) por el término francés “cordon bleu”.
También encontramos errores en las bebidas y en los postres, por ejemplo, el caso de la limonada frosert, en lugar de “frozen” (o sea, congelada), de los famosos chessecake, en lugar de “cheesecake” (recuerde que lo que se duplica es la “e”), de pai o pay de limón o manzana, escrito así para evitar quizá que la forma correcta “pie” dé lugar a confusiones con las extremidades inferiores.
En el idioma español, la introducción de extranjerismos suele corresponder a distintas modas y épocas. Así pues, los nombres de las comidas se escriben en el idioma del país de origen. Muchas de ellas provienen del francés por el prestigio que ha tenido la cocina francesa durante los últimos siglos: “soufflé” (suflé), “mousse”, “baguette”, “croissant” (cruasán), “consommé” (consomé), “menu” (menú), etc.
La Real Academia Española nos anima a respetar la ortografía original de los términos de otros idiomas que no hayan sido adaptados al español y a escribirlos entre comillas o en cursiva. Asimismo, las palabras ya adaptadas a la pronunciación y a la grafía española deben seguir las reglas ortográficas. Así sucede con “bistec” o “bisté”, por ejemplo, que proviene la voz inglesa “beefsteak” y ha sido adaptada para su uso en español (su plural es “bistecs” o “bistés”). En la zona del Río de la Plata está generalizada la forma “bife” (que no bifé), de “beef”, y así la encontramos en restaurantes donde ofrecen parrilladas. También es errónea la grafía bisteck, ya que no es ni inglesa ni española, aunque está claro que esa “ck” se escribe por ser más apetitosamente “gringa”.
La ortografía es un símbolo de educación y de cultura: antes de escribir, si no estamos seguros, debemos informarnos o, por lo menos, tener mucho cuidado con las palabras que usamos; sobre todo si se trata de un papel que puede ser leído y releído. Será por tener ya años de profesora, pero muchas veces extraño el lapicero rojo ante esas cartas escritas de cualquier manera. Y no solo me refiero a esa última en un restaurante de comida criolla, donde ofrecían sopa de pata de loro (sí, con “l”: fue imposible no hacer el chiste a la mesera): evidentemente era un error de tipeo, pero también parte de la carta de presentación de su local.

5 comentarios:

Marina dijo...

Los menús son toda una fuente de diversión. No recuerdo dónde pero he visto traducir <> como <> y <> por <>.

Un saludo,
Marina

Jesus Prieto dijo...

Hola:

¿La foto es auténtica?

Porque no tiene desperdicio…

... Jesús Prieto ...

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... Jesús Prieto ...

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