viernes, 6 de febrero de 2015

Elicitar / Elicitación


Impagable la página elicitar.com, donde nos explican que, en el campo del aprendizaje experiencial, “elicitar” es la acción que se produce en la aplicación del debriefing para el [sic] despertar conciencias y el [sic] estimular hacia acciones para desencadenar [esta vez sin “el”] compromisos. Gracias a esta página también aprendemos que se trata de un neologismo que proviene del latín “elicit”, palabra que no conocía (siempre había pensado que el origen era “ēlicere”: “atraer”, “tentar”, “motivar”, “provocar”, “sonsacar”).
¿Se equivoca entonces la RAE al afirmar con toda la cachaza en su Diccionario panhispánico de dudas que se trata de una adaptación innecesaria del verbo inglés “to elicit” (/ɪˈlɪsɪt/), que aparece a veces en textos de psicología con el sentido que corresponde a los verbos españoles “provocar” (‘inducir a alguien a hacer algo’), “suscitar” u “obtener [información de una fuente]”, según los casos?
¿O bien nos encontramos ante un intento de construir, para variar a la mayor gloria de la lengua del Imperio, una jerga supuestamente culta para oscurecer a los ojos del profano algo que ya estaba lo suficientemente claro?

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