jueves, 12 de febrero de 2015

Comercio justo


La denominación de este sistema solidario, alternativo al comercio liberalizado, proviene del inglés “fair trade” (/fɛəʳtreɪd/), expresión en la que si bien “trade” no presenta ningún problema de traducción, “fair” es más ambiguo polisémicamente y los adjetivos españoles correspondientes (“justo”, “equitativo”, “recíproco”, “imparcial”, “limpio”, “razonable”, “leal”) no son siempre intercambiables.
Como se explica en uno de los boletines terminológicos del Parlamento Europeo, hasta muy entrado el siglo XIX “fair trade” tenía el sentido de “comercio legal”, por oposición al contrabando. Más adelante, los proteccionistas británicos, en su debate con los librecambistas de las nuevas potencias industriales del momento (Alemania y los Estados Unidos), se apropiaron del término para oponerlo a “free trade” (“libre comercio”). En estas controversias está la base de las políticas comerciales y de defensa de la competencia de los Estados Unidos, la Unión Europea y la OMC, cuyo elemento fundamental es el concepto de “fairness” /ˈfɛənɪs/ (“lealtad”, “justicia”, “equidad”, “imparcialidad”), de donde nacen expresiones como “fair trade” (“comercio leal”), “fair/unfair competition” (“competencia leal/desleal”) o las aparentemente contradictorias “free and fair trade” (“comercio libre y leal”) y “free and fair competition” (“competencia libre y leal”), usuales en la legislación comunitaria.
El concepto de “comercio justo” apareció a finales de los años cuarenta del siglo XX con la creación de las primeras organizaciones de comercio alternativo en los Estados Unidos partiendo de una idea de las relaciones comerciales basada en el desarrollo sostenible y dirigida a la integración de los productores de los países en desarrollo en circuitos comerciales más justos que los del comercio convencional. En 1988 se creó el primer sello de “comercio justo” por iniciativa de los productores mexicanos de café y en 2002 se introdujo esta nueva acepción de “free trade” en el Oxford English Dictionary. No obstante, este desdoblamiento de “fair trade” en “comercio leal” y “comercio justo” puede generar todo tipo de dudas, como indica Samuel Brittan en su artículo “Free trade versus fair trade”: «Hoy en día, cuando veo un artículo en el supermercado con la etiqueta “fair trade”, no estoy seguro de si se trata simplemente de que la compañía productora respeta las leyes, usos y costumbres, o si quiere decir que rechaza comerciar con empresas que hagan uso de mano de obra barata en países en vías de desarrollo».
Para añadir un poco más de confusión, en muchos documentos comunitarios se encuentra la variante “comercio equitativo”, calco del término francés “commerce équitable” (/kɔmɛʀsekitabl/); y también existen los términos “ethical trade” (/ˈeθɪkəltreɪd) y “ethical sourcing” (/ˈeθɪkəlsɔːsɪŋ/), referidos a la actividad comercial de las empresas que se comprometen a asumir, especialmente mediante códigos de conducta, una serie de responsabilidades sociales, éticas y ambientales respecto a sus cadenas de suministro en los países en desarrollo, como el respeto de los derechos humanos, el cumplimiento de normas laborales y ambientales mínimas y la erradicación del trabajo forzado y del trabajo infantil.
Así, podemos traducir “fair trade” por “comercio leal” cuando se refiere al juego limpio en las relaciones comerciales y por “comercio justo” para el contexto de la solidaridad comercial con los productores de los países en desarrollo, dejando “comercio ético” para “ethical trade” y “ethical sourcing”.
Otros términos relacionados serían los siguientes: “fair commercial practices” (“prácticas comerciales leales”), “fairtrade label/product” (“sello/producto de comercio justo”), “fair and reasonable price” (“precio justo y razonable”), “fair price” (“justiprecio”), “fair cash/market value” (“valor justo de mercado”), “principles of good faith and fairness” (“principios de buena fe y lealtad”), “free and fair elections” (“elecciones libres y justas”), “fair trial” (“juicio justo/equitativo/imparcial”).

1 comentario:

Marina dijo...

Yo siempre me pregunto si orgánico y ecológico son lo mismo.

Lo que me imagino es que coloquialmente son sinónimos, pero no sé si legalmente, cuando se etiquetan los productos, implican cosas distintas.

Si ya es un jaleo el español, imagina lo que pasa al mezclarlo con el inglés...

Un saludo,
Marina