martes, 21 de octubre de 2014

Otros palabros (XXVII): Cuarentañero


Propuesta lingüística avalada por AR (la presentadora de televisión antes conocida como Ana Rosa Quintana) para sustituir al adjetivo “cuarentón”, por considerarlo peyorativo.
Si bien el término está recogido por algunos diccionarios como el Clave, a mi entender sólo es despectivo si así lo expresa el hablante o así lo percibe el oyente (tanto como podría serlo “quinceañero”, dependiendo de la entonación y del contexto). Se trata simplemente de una manera coloquial de decir “cuadragenario” (‘persona que tiene entre 40 y 49 años’), ya que el hecho de tener veinte, treinta o cuarenta años conlleva tanto rasgos positivos como negativos. Todo lo demás no es sino una suerte de síndrome de Peter Pan, o ínfulas de quienes echan de menos esas décadas expresadas con los sufijos –era y –ero, como si cumplir los cuarenta fuera una deshonra o algo de lo que renegar o avergonzarse.
Lo mismo sería aplicable a las décadas posteriores (“cincuentón”, “sesentón”, “setentón”…), para las que muchas voces reclaman la igualación de los sufijos (“cincuentañero”, “sesentañero”, “setentañero”); y es que hoy en día la vejez está muy mal vista, e incluso hay quien aboga por proscribir los venerables adjetivos “viejo” o “anciano” y sustituirlos por el abstracto “mayor”, lo cual nos llevaría tarde o temprano a proscribir a las propias personas ancianas (aún más de lo que ya están).
Independientemente de poder estar a favor o en contra del cambio de sufijo, ¿quién nos asegura que el nuevo –ero no vaya a retomar los matices negativos de –ón, del mismo modo que “tercera edad” ha terminado por adoptar las connotaciones de “viejo”?

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