miércoles, 29 de octubre de 2014

Fuente


Casi todas las traducciones del inglés “font” (/fɒnt/) equivalen a las acepciones españolas de “fuente” (‘pila baustismal’, ‘aquello de que fluye con abundancia un líquido’…). Sin embargo, no es correcto el uso de “fuente”, por tratarse de un falso amigo del inglés, para referirse al ‘conjunto de caracteres de un tamaño y estilo determinados’.
La confusión, como explica D. Ricardo Soca en la página El Castellano, proviene del hecho de que “font” tiene dos significados diferentes, a cada uno de los cuales corresponde una etimología distinta y una traducción específica al español. En su primera acepción, vertida al español como “fuente”, la palabra “font” llegó al inglés proveniente del irlandés antiguo “fans”, que la había tomado, a su vez, del latín “fons, fontis” (“fuente”, “manantial”).
En la segunda acepción, “font” o “fount” llegó al inglés a partir del francés “fonte” (/fɔ̃t/), que no significa “fuente”, sino “fundición de metal” (los caracteres de la antigua tipografía inventada por Gutenberg eran de metal fundido en moldes), con origen en el latín “funditus”, participio de “fundere” (“fundir”, “fabricar”). Hasta la universalización del uso de los ordenadores y la infinidad de disparates lingüísticos que trajo consigo, siempre se llamaron “tipos [móviles]”, del vocablo latino “tipus” y éste del griego “týpos” (“señal”, “huella”, “copia”, “forma”), y jamás se los había llamado “fuentes”.
Hay quien intenta inventarse el origen de esta acepción calcada del inglés alegando que “fuente” puede ser sinónimo de “matriz”, de “origen”, pero es una etimología absolutamente falsa.

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