jueves, 10 de julio de 2014

Otros palabros (XVI): Austericidio


Elegido palabro del año 2012 por Punto y coma por encima de los otros dos finalistas, “nimileurista” y “yayoflauta” (todos ellos relacionados con la crisis económica). La redacción de la revista se inclinó por este término debido a la fuerza con la que expresa un aspecto importante de la realidad que vivimos actualmente: el agobio socioeconómico del ciudadano medio a causa de la crisis, y por tratarse de una creación novedosa y atrevida, pese a su formación irregular, ya que el sufijo latino “–cidio” va asociado a lo que se mata (el ciudadano), no a aquello con lo que se mata (la austeridad).
Según su defensora, Lucía Guerrero, «la palabra “austericidio” empieza a ocupar un lugar preferente en los medios desde que los gobiernos de países europeos como España iniciaron la adopción de políticas de austeridad para reducir el gasto. Parece que el origen de la expresión hay que buscarlo en las formaciones de izquierda con la finalidad de criticar estas medidas, ya que consideran que sólo conducen a agravar aún más la situación económica de las familias, especialmente las de clase media y baja. El texto más remoto en castellano al respecto del que se tiene constancia es de Gaspar Llamazares, que lo viene usando desde julio de 2012 en su perfil de Twitter, aunque también hay quien afirma que en realidad significaba ‘matar a Paul Auster’.
»Este término está formado por la suma de “austeridad” y el sufijo “–cidio” (del latín “–cidere”, forma combinatoria de “caedĕre”, que significa “matar”), y se utiliza para designar la ‘muerte por austeridad’ —excesiva, se entiende—. No obstante, dicho sufijo va normalmente unido a otra palabra que designa la víctima, como por ejemplo en “suicidio” (‘matarse a sí mismo’) o “fratricidio” (‘matar al propio hermano’). Sin embargo, en el caso de “austericidio”, la austeridad no es la víctima, sino el agente causante de la muerte (‘matar por austeridad’). Así, por analogía con los otros términos acabados en “–cidio”, el significado correcto de “austericidio” debería ser ‘matar a la austeridad’.»
Por su parte, en la Fundéu opinan que, pese a tratarse de una palabra bien formada, no es adecuado emplearla con el sentido de ‘matar por exceso de austeridad’, ya que en realidad se refiere a ‘matar la austeridad’. En su lugar aconsejan emplear alternativas como “austeridazo”, “austeridad suicida”, “austeridad homicida” o “austeridad letal”.
Quizás el meollo del asunto esté en darle la vuelta al palabro y, en lugar de considerarlo la suma de “austeridad” más el sufijo “–cidio”, pensar más bien en un acrónimo de “austeridad” y “suicidio”, es decir, que las austeras medidas que nuestras ilustres lumbreras han estado tomando los últimos años son en realidad un suicidio, tanto en sentido figurado (economía) como literal.

2 comentarios:

Luigi dijo...

En mi opinión los de Punto y coma y compañía deberían limitarse a observaciones lingüísticas, no tratar de politizar el lenguaje alegando un supuesto uso frecuente por los medios de comunicación de palabras que a ellos les gustan para poder descalificar a los que no siguen su planteamiento político. La referencia a Gaspar lo delata.

El último que apague la luz dijo...

Estimado Luigi:

No estoy al corriente de las tendencias políticas de Punto y coma, aunque dudo mucho que todas y cada una de las personas que escriben en esa revista compartan la misma ideología.

Lo que sí es innegable es que "austericidio", en los dos últimos años, se ha utilizado con mucha frecuencia en las redes sociales y en muchos medios de comunicación. Incluso el gran Francisco Marhuenda se pronunció sobre el tema desde su atalaya de La Razón (http://www.larazon.es/detalle_ropinion/noticias/6337083/el-mal-llamado-austericidio-frente-al-despilfarro-del-psoe#.Ttt11qrpoPl41VI).

En el caso de la referencia a Gaspar Llamazares, creo que es evidente que se menciona únicamente como primer registro del uso de este término. Dudo mucho que tenga ninguna intención propagandística.

Desde mi punto de vista, han hecho exactamente lo que usted demanda: limitarse a observaciones lingüísticas sin politizar el lenguaje. Otra cosa es que la mención de ciertos nombres o la referencia a ciertas realidades socioeconómicas pueda provocar urticaria a algún lector.