martes, 10 de junio de 2014

Otros palabros (XII): Buenismo


Además del significado que le otorgan quienes lo confunden con el superlativo “buenísimo”, se trata de un término peyorativo acuñado en los últimos años por algunos sectores para definir ciertos esquemas de actuación social y política que tienen por eje esencial un mero sentimentalismo carente de autocrítica hacia los resultados obtenidos, basado en la creencia de que la bondad solucionará todos los problemas porque en el fondo todos los seres humanos somos buenos.
Definido por el diccionario Clave como ‘conducta basada en la creencia de que los problemas pueden resolverse a través del diálogo, la solidaridad y la tolerancia’, procede de la unión del sufijo griego “-ismo” con el adjetivo español “bueno”. Surgió como un término de carácter tendente a lo despectivo y satírico, utilizándose para definir la política llevada a cabo especialmente por parte de partidos, asociaciones de izquierda, instituciones benéficas y organizaciones de ayuda humanitaria, basada en el apoyo incondicional a los sectores sociales según sus criterios más desfavorecidos, por medio de subsidios, subvenciones, políticas de discriminación positiva, etc.
Tanto ha dado de sí el palabro que la indispensable Fundación FAES llegó a considerarlo un importante caballo de batalla tras perder el PP las elecciones de 2004 y encargó un delirante estudio (a la par que cínico y demagógico) al gran Valentí Puig, que ya había demostrado unos meses antes su ojeriza en una columna en ABC. Tanto gustó el tema que terminaron editando un libro entero, titulado El fraude del buenismo.

No hay comentarios: