lunes, 5 de mayo de 2014

Business angel (/ˈbɪznɪsˈeɪndʒəl/)


Junto con la expresión similar “angel investor” (/ˈeɪndʒəlɪnˈvestəʳ/) —o simplemente “angel”—, se trata de anglicismos innecesarios con alternativas adecuadas en español como “padrino inversor/empresarial” o “mentor empresarial” (‘persona física, normalmente empresarios o directivos de empresas, que ofrece financiación y experiencia empresarial en la compañía de reciente creación en la que decide invertir’).
Esta figura no sólo invierte su tiempo y dinero en proyectos de riesgo con la esperanza de obtener retornos cuantiosos e incentivos fiscales, sino que, gracias a sus conocimientos, experiencia, solidez, credibilidad y contactos en el sector, se convierte en el “padrino” de tales proyectos, esto es, en su “valedor”, entre otras aportaciones.
El término “business angel” no es un concepto nuevo, sino que cuenta con una larga tradición en los países anglosajones (por lo menos desde principios del siglo XX, en referencia a los empresarios que apoyaban las producciones teatrales de Broadway), y en los últimos años están ganando mucho protagonismo en Francia, Alemania, Italia o España.
Un ejemplo arquetípico sería el de Frederick Terman, decano del departamento de ingeniería de la Universidad de Standford, quien en 1938 prestó quinientos dólares a dos de sus licenciados, Bill Hewlett y Fred Packard, para que pudieran desarrollar su proyecto empresarial. Además del préstamo, también los ayudó a desarrollar su negocio y les apadrinó en los primeros años de su carrera como nuevos empresarios. Hoy en día, Hewlett Packard es una de las industrias de referencia a escala mundial dentro de la industria electrónica.
Otras empresas de éxito como The Body Shop, Amazon, Skype, Starbucks o Google contaron en sus inicios con el apoyo de un “business angel”. En EE. UU., los “business angels” son la principal fuente de financiación para las empresas en las fases iniciales de su ciclo de vida y desempeñan un papel fundamental en el desarrollo económico y en la generación de empleo del país. En Europa, a pesar del impulso de los últimos años, se estima que el tamaño del mercado de “business angels” es unas diez veces inferior al de EE. UU.
En relación con la nueva ley de emprendedores, también se están empleando giros como “inversor privado”, “inversor informal”, “inversor providencial” (calco de la fórmula acuñada en francés “investisseur providentiel”), “inversor particular”, “inversor de proximidad”, “ángel de los negocios”, “ángel inversionista” e incluso la desconcertante traducción literal “inversor angelical” que aparece en Wikipedia, pero se recomienda optar por las dos opciones reseñadas más arriba por considerarse más fieles al concepto que subyace en la expresión inglesa.
Dado que esta figura está reservada a personas físicas, cabe indicar que, si se trata de una mujer, lo apropiado sería hablar de “madrina inversora”, no “padrina inversora”.

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