martes, 11 de febrero de 2014

Opuesto


Hay quien se empeña en traducir sin realizar el esfuerzo mental necesario para tal menester, o bien en confiar ciegamente en los programas de traducción de Google, Babylon, Yahoo y demás. Así, nos encontramos despojos lingüísticos como el que nos arroja Pablo Pardo desde El Mundo: «Nashua, una ciudad fundada en el siglo XVII como un “opuesto” comercial para comprar pieles a los nativos». Uno tiene prisa y ve la palabra “outpost” /ˈaʊtpəʊst/ (“avanzada”, “puesto remoto”, “puesto fronterizo”) en el artículo que está plagiando; consultarla en un diccionario llevaría unos diez segundos, pero se se distrae con el Twitter («Ola k ase?») o el penúltimo vídeo de gatos en YouTube. Además… ¡Qué demonios! ¡Qué más da, si nos entendemos!

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