miércoles, 26 de febrero de 2014

En aras de



Es frecuente encontrar en los medios de comunicación un uso inadecuado de la fórmula “en aras de” y el empleo de variantes deformadas de esta locución, por ello se ofrecen unas claves para su uso apropiado:
1. “En aras de” no significa “para” ni “a fin de que”. Lo que quiere decir es “en favor de o en interés de”, y alude (porque “ara” es el altar en el que se lleva a cabo el sacrificio) a que se hace un esfuerzo, una renuncia o un sacrificio en favor o en interés de algo: «Renuncio a mi cargo “en aras de” la concordia».
Así pues, expresiones como «Debemos conocer todos los datos “en aras de” estar bien informados» o «El futuro se muestra luminoso y pletórico de éxitos “en aras de” elevar la cultura general integral de nuestro pueblo» solo tendrían sentido si conocer los datos o que el futuro se muestre luminoso y pletórico supusieran un sacrificio, lo que no parece ser el caso. En estos ejemplos lo adecuado habría sido emplear “para” en lugar de “en aras de”.
2. “En aras de” tampoco significa “por” o “a causa de”, de modo que es inadecuado escribir, por ejemplo, «La heroína subió al patíbulo “en aras de” su compromiso con la causa liberal». No, la ejecutaron “por” ese compromiso, “a causa de” él.
3. La locución “en aras de” es invariable: “aras” va siempre en plural y siempre se utiliza la preposición “de”. Son impropias, pues, expresiones como “en ara a”, “en ara de” o “en aras a”, como a veces se oye o lee («Se pretende unir los esfuerzos “en ara a” una mayor participación», «Ojalá, “en ara de” los intereses nacionales, los dirigentes magisteriales abandonen su pretensión», «”En aras a” la celeridad que ha de presidir la regulación procesal laboral»).

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