viernes, 13 de diciembre de 2013

Otros palabros (III): Copago


Suele ser en los primeros años de escuela cuando los niños aprenden que el prefijo “co”, procedente del latín “cum”, indica unión, colaboración o compañía; lo cual no dice mucho en favor de la educación recibida por la ministra de Sanidad Ana Mato y de todo el resto de demagogos que malinterpretan el significado del neologismo “copago”.


El DRAE define “pago” como ‘entrega de un dinero o especie que se debe’; si le añadimos el prefijo “co”, estamos diciendo que esta entrega se realiza por medio de la unión o colaboración de varias partes (pago compartido). Sin embargo, cuando nuestros politicastros nos hablan del “copago”, esa entrega se realiza por una sola persona, si bien en dos momentos diferentes: primero, el cliente (que solía ser “paciente”, “enfermo”, etc. antes de que Capio y otras empresas con amiguetes en el PP decidieran convertir nuestra Sanidad en su negocio) financia la totalidad de nuestro sistema sanitario (construcción y gestión de hospitales, gastos de personal, compra de productos farmacéuticos, etc.) con sus impuestos. Es decir, que no existe tal cosa llamada “Sanidad gratuita” o “gratis total”, por mucho que nos quieran vender el concepto al estilo Joseph “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” Goebbels, sino en todo caso un sistema sanitario hasta hace poco basado en valores como la universalidad, la equidad o la financiación y previsión públicas. Lamentablemente, ese dinero se destina en un primer momento a la construcción de aeropuertos sin aviones, estaciones de tren sin trenes, autopistas sin automóviles, etc., así como al pago de comisiones, sobresueldos y sobres varios. Así, cuando llega el momento de asignar a la Sanidad el presupuesto que necesita (cámbiese “Sanidad” por “Educación”, “pensiones” o lo que se desee —incluso el préstamo bibliotecario—, ya que estamos ante problemas con orígenes similares), el hatajo de corruptos que seguimos votando como borregos cada cuatro años se da cuenta de que se han quedado sin perras, con lo que se inventan esta obra cumbre del neolenguaje del fundamentalismo liberalista, auténtica tomadura de pelo hacia el ciudadano desinformado por parte de una casta que está completamente convencida de que somos totalmente imbéciles. En resumen, el contribuyente paga también por segunda vez cuando recibe medicamentos o asistencia sanitaria, luego no hay “copago” que valga, sino pago, “repago”, y vuelvo a pagar, y sigo pagando porque me toca, como en el juego de la Oca pero independientemente de la casilla en la que caiga, mientras la casta, y la banca, multinacionales, ceoes, etc. a quien rinden pleitesía, se descojonan cuando lo que deberían hacer es avergonzarse de su total y absoluta ineptitud para gestionar nuestros ya de por sí abultados impuestos (los de las clases medias y bajas, me refiero, que para las grandes fortunas y multinacionales ya existen las SICAV, amnistías fiscales o lo que haga falta antes que devolver un miserable céntimo a su país).

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