martes, 10 de septiembre de 2013

Femicidio


Calco de la palabra inglesa “femicide” (/'femɪsaɪd/), publicada impresa por primera vez en 1801 (no en 1976, como indica el Observatori de Neologia del IULA) por alguna persona poco ducha en la manera de formar palabras a partir de raíces latinas, y mantenida de ahí en adelante debido a la pereza por salir de la ignorancia. Se trata de un disparate etimológico, puesto que el término correcto debería ser en todo caso “feminicidio”; aunque ninguno de los dos consta en el diccionario académico, este último sí que está recogido en algunos de uso y se emplea con frecuencia en los medios de comunicación.
“Feminicidio” designa el asesinato de mujeres por el hecho de serlo, como una forma extrema de violencia machista; no sólo individual, sino también el homicidio sistemático de mujeres, en especial en contextos donde no existe un fuerte reproche social o cultural de estos hechos (por ejemplo, hay culturas donde el “feminicidio” consiste en dar muerte a las niñas cuando nacen).
Se forma con la raíz latina “femin-” (de “femina”, “mujer”) más el interfijo conectivo “-i-” y el sufijo “-cidio” (del verbo “cædere”, “matar”). De esa misma raíz latina derivan palabras cultas (no populares), como “feminismo”, “femineidad” o “afeminar”, además de términos de origen popular (que cambian la “-i-” por una “-e-”) como “femenino” o “femenil” (etimológicamente deberían ser “feminino” y “feminil”). Restar palabras a la raíz equivale a perder el sentido de la palabra, es decir, que a “femicidio” le falta la sílaba “-ni-”, ya que las inexistentes raíces “femi-” o “fem-” carecen de significado.
Incluso hay quien se inventa supuestas diferencias, gramaticalmente insostenibles, entre “femicidio” y “feminicidio”. Por ejemplo, D.ª Ligia Pérez de Pineda, en la “Colección dudas del idioma” de la Universidad Francisco Marroquín, arguye que “femicidio” es el ‘asesinato de mujeres considerado como homicidio, sin destacar las relaciones de género [sic] ni las acciones u omisiones del Estado’, mientras que “feminicidio” sería el ‘asesinato de mujeres por su condición de género [sic], es decir, tomando en cuenta las relaciones de poder y vinculado con la participación del Estado por acción u omisión, derivado de la impunidad existente’.
Estos neologismos, tanto el correcto “feminicidio” como el incorrecto “femicidio” han producido los derivados “femicida” (mal formado) y “feminicida” (bien formado), que funcionan como sustantivo (‘perpetrador de un femicidio’) o adjetivo (‘que es causante de un feminicidio’), pero no son muy comunes.

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