miércoles, 19 de junio de 2013

Crisis idiomática



La opción de encontrar trabajo fuera de España conlleva el interés creciente por aprender una o varias lenguas extranjeras. Eso está muy bien. Pero el problema es que se está produciendo de forma paralela un desinterés por mejorar el nivel del uso de la lengua propia. Como profesora de Lengua y Literatura castellana, estoy realmente preocupada.
La comprensión de los textos, literarios o no, es deficiente; la composición de los mismos también. La ortografía presenta muchos errores, el léxico se empobrece y las estructuras sintácticas carecen de conectores adecuados. Y no creo que la culpa la tengan las nuevas tecnologías, sino la cultura del “todo vale”, porque ni en el ámbito académico se exige corrección expresiva. Muchos titulados en Secundaria no han adquirido la madurez lingüística adecuada, pero eso no impide su titulación. Lo mismo sucede con el Bachillerato, ni siquiera en los exámenes de Selectividad se suspende por la mala expresión escrita.
No es cuestión de más pruebas externas, es cuestión de tener criterios comunes y ser serios en el cumplimiento de los mismos. Seguimos exigiendo más a los buenos y aceptando como normal aquello que no es adecuado.

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