lunes, 27 de mayo de 2013

Duty-free (/ˈdju:tɪˈfri:/)


De “duty” (“impuesto”) y “free” (“exento”, “gratis”, “libre”) tenemos el adjetivo “duty-free” (“libre de impuestos”, “exento de derechos de aduana”, “franco”). Recalco lo de “adjetivo”, ya que por aquí tenemos la costumbre de utilizarlo como sustantivo para referirnos tanto a la tienda (“duty-free shop” o “duty-free store”: ‘comercio al por menor que no aplica impuestos ni tasas locales o nacionales’) como a los productos (“duty-free goods”, “duty-free merchandise” o “duty-frees” en plural). El Diccionario Clave incluso define el término erróneamente como ‘establecimiento comercial en el que se venden artículos libres de las tasas fiscales’, cuando “duty-free” no tiene por qué referirse necesariamente a una tienda.
Como bien explica el oráculo Wikipedia, los “dutifrís” (bendito corrector ortográfico de Word, que da su aquiescencia a semejante palabro) suelen ubicarse en la zona internacional de aeropuertos o puertos de mar internacionales, así como a bordo de las naves de pasajeros. A modo de anécdota, el primer establecimiento de este tipo se abrió en el aeropuerto de Shannon (Irlanda) en 1946, quizás como preámbulo de las actividades como paraíso fiscal de la isla esmeralda, que continúan hasta nuestros días para regocijo de multinacionales como Google, Apple o Microsoft.

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