viernes, 8 de febrero de 2013

Estanflación


Término que muchos escriben “estagflación”, “stanflación” o “stagflación” (hay que reconocer que molan mucho más) y que es una castellanización del inglés “stagflation” (/stæg'fleɪʃən/), a su vez compuesto de “stagnation” /stæg'neɪʃən/ (“estancamiento”, “inactividad”, “paralización”, “anquilosamiento”) e “inflation” /ɪn'fleɪʃən/ (“inflación” —ojo con la hipercorrección “inflacción”, tan del gusto de muchos políticos y periodistas—, “inflado”, “hinchado”, “hinchamiento”). Designa la coyuntura (perdón, escenario) de inflación sostenida, combinada con una recesión (bajo crecimiento económico, paulatino aumento del desempleo); fue acuñado en 1965 por el entonces ministro de Finanzas británico, Ian McLeod quien, en un discurso ante el Parlamento dijo lo siguiente: «Ahora tenemos lo peor de ambos mundos: no sólo inflación por un lado o estancamiento por el otro, sino ambos a la vez. Tenemos una especie de “estanflación”. Y, en términos modernos, se está haciendo historia». Según nuestros sabios y expertos en Economía, se trata de una situación (perdón, escenario) que nunca puede darse en un contexto (perdón, escenario) de libre mercado. Ya se sabe: no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo que el que no quiere oír.

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