miércoles, 19 de diciembre de 2012

Aquaplaning


También visto como “acuaplaning”, “acuaplaneo” y “aquaplanning” (doblar las letras siempre mola mazo), nos encontramos ante una extrañísima construcción compuesta por “aqua” (“agua” en latín, que en castellano suele convertirse en “acua”: “acuarela”, “acuario”, “acuático”, etc.) y “planing”, una especie de deformación del verbo “planear”. Salvo por la idolatrada terminación –ing, no es realmente un calco ni un anglicismo, puesto que el término inglés es “hydroplaning” (de donde podría provenir la versión “hidroplaneo”).
Se trata del peligroso fenómeno de la conducción consistente en la pérdida de contacto entre el neumático y la superficie de la calzada, provocada por la entrada de una delgada capa de agua entre ambos que, debido a la velocidad del vehículo, no puede ser desalojada por el neumático y se introduce entre este y la calzada, levantando literalmente la rueda, es decir, despegándose el neumático de la carretera, con lo que aumenta considerablemente la distancia de frenado y se pierde el control sobre el vehículo, produciéndose el consabido “patinazo”.

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