martes, 6 de noviembre de 2012

Cramming (/kræmɪŋ/)


Del verbo “to cram” (“atiborrar”) tenemos, a modo de símil, la poco ética práctica del “cramming” o “imposición de servicios”, por desgracia bastante común por parte de las empresas de telefonía e internet y consistente en la activación sin autorización o consentimiento del usuario de diferentes servicios, tarifas o contratos, que después serán cargados en las correspondientes facturas.
Esta práctica de facturar a un cliente por servicios que no ha solicitado es tan habitual que las operadoras ni siquiera tratan de ocultar su utilización. Por ejemplo, hace unos meses Vodafone se dedicaba a dar de alta unilateralmente una tarifa plana de acceso a internet, por valor de 17,70 euros al mes, por el mero hecho de detectar el uso de la tarjeta SIM desde un teléfono inteligente.

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