jueves, 30 de agosto de 2012

Confirming (/kən'fɜ:mɪɳg/)


Una muestra más de la querencia patria por los palabros acabados en “-ing”, en este caso con el aval del Banco de Santander, que tuvo la ocurrencia de registrar el término (ver a su presidente hablando inglés aclara mucho las cosas). Según nuestros próceres, se trata de una herramienta financiera de tesorería, propia de la actividad mercantil, en virtud de la cual la empresa cede el proceso administrativo de pagos (no de deudas) a su entidad bancaria, convirtiéndose en una herramienta que le permite al acreedor disponer del cobro de las facturas con anterioridad a su fecha de vencimiento; así, a modo de crédito, la entidad financiera paga al contado al vendedor y se reembolsa del comprador por el nominal adelantado más los intereses, una vez este haya vendido los bienes que compró.
Sí se utiliza en inglés el vocablo “confirming”, aunque siempre como adjetivo (“comprobatorio”), nunca como sustantivo con el sentido de “anticipo de factura”, tal como lo hemos deformado por aquí, ya que la expresión inglesa equivalente a este concepto es “reverse factoring” (pues en realidad se trata de un “contrato de factoraje”, aunque a la inversa). Teniendo en cuenta que hay muchos más ejemplos de “descubrimientos de la pólvora”, es decir, invenciones absurdas de términos para que parezcan recién llegados del Imperio, pero que luego realmente en inglés no significan tal cosa, me pregunto, en estos tiempos de crisis financiera internacional, cuántos malentendidos habrá cada día en las reuniones que se celebren entre nuestros omnipotentes banqueros y políticos con sus homólogos de los países civilizados.

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