viernes, 9 de marzo de 2012

Jet-lag (/'dʒetlæg/)


Si es usted un ser vulgar y despreciable que se pasa todo el año ahorrando para poder volar en clase turista en vacaciones, cuando llegue a su destino sufrirá del “(síndrome de) desfase horario” (‘conjunto de trastornos físicos que se producen en el organismo tras un viaje, cuando existe una importante diferencia entre la hora del lugar de partida y la del lugar de llegada’) o, si es oriundo de la zona del Río de la Plata, de “desfasaje” (‘desfase o desajuste’, derivado de “desfasar”, formado por analogía con la voz francesa “déphasage” /defasaƷ/; no se censura su empleo, pero se recomienda usar con preferencia el término “desfase”, que es el mayoritariamente usado en el conjunto del ámbito hispánico).
Sin embargo, si usted es una persona fetén y como Dios manda que viaja en clase business, no se rebajará a semejante ordinariez y padecerá de “jetlag”, que es mucho más estupendo que el “desfase horario”. Lo curioso es que, pese a ser más estupendo, en inglés normalmente no se usa como sustantivo, sino como verbo: “to be jetlagged”, es decir, “estar desfasado por el viaje en avión”. Un escalón aún más arriba se encuentran quienes prefieren el galicimo “décalage” /dekalaƷ/ (“desajuste”, “desfase”).
También he encontrado la curiosa versión “jet lack”, divertido híbrido entre “desfase horario” y, traducido literalmente, “falta de aviones”.

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