martes, 14 de febrero de 2012

Mundial, globalmente (Xosé Castro Roig)

 

Podría apostarme un almuerzo a que usted, lector, ha oído alguna de estas palabras en los últimos tres meses: “globalizar”, “aldea global”, “globalización”, “global”. Si no fuera así, no viviría en este globo.
No sospechaban los latinos que su “globos” (“esfera”) iba a cundir tanto. Algunos hispanohablantes no entienden bien estas nuevas expresiones, que surgen como hongos en el ciberbosque. Pero la confusión es fácil de dilucidar: en nuestro idioma, el adjetivo “global” se refiere a algo que se toma en su conjunto, mientras que en inglés —de donde procede el error— significa “esférico” (‘que tiene forma de esfera o globo’) y mundial (‘que afecta o incluye a toda la Tierra’), entre otras cosas.
Cuando se habla de la “aldea global” se hace referencia en realidad a esta supuesta “aldea mundial” en la que se está convirtiendo nuestro planeta debido al avance de las comunicaciones y a las repercusiones mundiales que tienen ciertas decisiones (una aldea donde las chabolas o favelas ocupan la mayor parte del territorio).
Por tanto, el manido calco “globalizar” no significa ‘considerar algo globalmente’, aunque pudiéramos creerlo si intentásemos deducir su significado en español. Quizá deberíamos crear una segunda acepción para el verbo español “internacionalizar” que diese cabida a este neologismo mal trasladado a nuestra lengua, y así poder echar mano de lo que ya tenemos sin adosar acepciones anglicadas a nuestro vocabulario. Quizá podríamos optar por “internacionalizar”, “aldea mundial”, “internacionalización”, “mundial”…

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