jueves, 26 de enero de 2012

Inicializar


Como bien indica el Instituto Cervantes, “los nuevos objetos traen consigo nuevas palabras”. De este modo, los ordenadores han traído consigo nuevas acciones que necesitan términos nuevos, por lo que el DRAE ha terminado por introducir el verbo “inicializar” (‘realizar las tareas previas y establecer los valores iniciales para que un programa o sistema pueda comenzar a funcionar’), calco del inglés “initialize” (/ɪˈnɪʃəlaɪz/). No es lo mismo “iniciar” un programa informático que “inicializarlo”: se “inicia” un programa cuando se comienza sin hacer ningún cambio («El ordenador inició Adobe Photoshop sin problemas») y se “inicializa” un programa cuando hay una configuración previa («Los técnicos no pudieron inicializar el programa porque no tenían la clave»).
El problema viene con la irresistible atracción que palabras como esta crean en algunos hablantes, que se enamoran de ella, comienzan (perdón, “inicializan”) a confundirla con “iniciar” (‘comenzar o empezar algo’) e incluso con “inicialar” (‘firmar con las iniciales del nombre y del apellido’; ‘firmar provisionalmente un documento, como paso previo a la firma definitiva’) para finalmente utilizarla en cualquier contexto, aunque no tenga nada que ver con la informática, condenando al ostracismo a vocablos como “iniciar”, “empezar”, “comenzar”, “arrancar”, etc. Así, ya no se “inician” las actividades, sino que “se inicializan”, y las historias tampoco “empiezan” ni “comienzan”, sino que “se inicializan” (me imagino que, por la misma regla de tres, tampoco terminan, sino que “se terminarizan”).

No hay comentarios: