jueves, 5 de enero de 2012

Hooligan (/'hʊ:lɪgən/)


Según el DRAE, esta voz inglesa define al ‘hincha británico de comportamiento violento y agresivo’. Y esto se puede entender de dos maneras, una de las cuales (que sólo los hinchas británicos tienen comportamientos violentos y agresivos) sería muy cómoda para aquellos que están obsesionados con que el castellano y la RAE son sexistas o racistas, la otra (de entre todos los hinchas de comportamiento violento y agresivo, a los de origen británico se les denomina “hooligans”) sería más coherente a mi entender; todo depende de las ganas que tengamos de hacer demagogia.
De todos modos, ese es el concepto con el que nos hemos quedado en España, puesto que el significado es mucho más amplio, ya que define a cualquier “vándalo” o “gamberro”, independientemente de su procedencia y hobbies. Además, el vocablo tiene su historia porque, al igual que Sandwich, Boycott o Cardigan, tiene su origen en una persona de carne y hueso, en este caso un tal Edward Hooligan, ciudadano de origen irlandés, vago, borracho y pendenciero, famoso en Londres a finales del siglo XIX; más adelante se aplicó a los excluidos del sector productivo en Inglaterra a principios de la década de 1960 (algo habrán hecho, que dirían algunos), y por último a los “aficionados violentos” o “hinchas radicales” (que son los términos que yo utilizaría en lugar de “hooligan” —o “holigan” y “júlingan”, para el caso de D. Rafa Cabeleira, de El País—).

No hay comentarios: