jueves, 12 de enero de 2012

El sufijo –ing, ¿creatividad al poder?



En los últimos tiempos es cada vez más habitual encontrar palabras en la lengua española terminadas en el sufijo –ing. Esta nueva tendencia, recientemente explotada al máximo por algunos sectores, por ejemplo el de la publicidad, y motivada por la necesidad de llamar la atención, hace que a menudo nos crucemos por la calle con palabras tales como compring, vueling o ticketing. Este fenómeno es realmente curioso pero hay que tener en cuenta que no es algo nuevo, sino el fruto de un proceso de introducción de la lengua inglesa en la lengua española que ha ido in crescendo a lo largo del tiempo. Las primeras palabras que se utilizaron en castellano con el sufijo –ing fueron préstamos del inglés y actualmente algunos de ellos están tan consolidados que incluso pueden encontrarse documentados en diccionarios (parking, marketing, camping o lifting se recogen en el LEMA). Existen muchos más préstamos del inglés, terminados con el sufijo –ing, que aún no se encuentran recogidos en nuestros diccionarios, y quizá nunca formarán parte de ellos, pero hoy día es innegable que palabras como bullying, kick boxing o phising ya se han integrado en nuestro vocabulario con total normalidad. Otro grupo más curioso de palabras, fruto ya de un grado de creatividad más elevado por parte de los hablantes, lo constituyen aquellas que han nacido gracias a la copia de los mecanismos de formación de palabras de la lengua inglesa. A nadie le chirrían los oídos ante palabras como puenting o footing. ¿Pero qué se esconde detrás de estos vocablos? En el caso de puenting (el equivalente inglés es bungee jumping) se puede decir que el neologismo se ha formado a partir del sustantivo puente y el sufijo –ing, intentando emular la tendencia del inglés a denominar distintas actividades mediante la unión del sufijo –ing a un sustantivo (skating, bookcrossing, shopping). Un caso parecido es el de footing, aunque en esta ocasión el sustantivo raíz no fue español sino inglés (foot). Sin embargo, este neologismo es tan “inventado” como puenting. El equivalente inglés es jogging.
Pero si de dar un Oscar a la palabra más creativa se tratase, algunos de los posibles ganadores, de los más de 1600 neologismos acabados en –ing recogidos en la base de datos del Observatorio de Neología (BOBNEO), serían compring, hoteling o suiciding. Todos ellos son un claro ejemplo de la explosión de esta nueva tendencia y, si bien es cierto que hasta este momento lo más habitual era formar palabras en español mediante un sustantivo y el sufijo que nos ocupa, no podemos pasar por alto que tanto compring como suiciding tienen como raíz un verbo. Un nuevo paso, pues, hacia un mayor grado de creatividad.
¿Qué pasará con los comprings, los vuelings, los hotelings o los suicidings? ¿Nos lleva este recurso hacia una nueva (y enriquecedora) opción lingüística? ¿O quizá nos lleva hacia un verdadero suiciding de la lengua? No olvidemos el denunciado peligro en el que supuestamente se encuentra la lengua italiana a raíz de la masiva introducción de anglicismos que se ha producido a lo largo de estos últimos años. ¿Es posible que la globalización en la que vivimos nos absorba a todos hasta niveles tan insospechados que provoque una mezcla de las lenguas? La lengua crece, se renueva y avanza de forma lenta (aunque más rápido de lo que pensamos) y solo el paso del tiempo puede dar respuesta a las preguntas que nos planteamos. Algunas modas son pasajeras, otras se consolidan y se incorporan a nuestras vidas hasta convertirse en auténticos rasgos característicos. El tiempo dirá.

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