martes, 31 de enero de 2012

¿Clima o tiempo?


El “tiempo” y el “clima” son dos conceptos distintos que muchas veces se confunden y en ocasiones ese error se ve reflejado incluso en los medios de comunicación, como es el caso de Diario de Burgos en su artículo “Pedaleando al trabajo”, donde nos encontramos frases como “cada vez son más las personas que se suman a cambiar el coche por la bicicleta a la hora de moverse por la ciudad, a veces incluso sin importar el clima que haga”.
Esto puede deberse en ocasiones a un fenómeno de “falso amigo”, ya que ambas son posibles traducciones del inglés “weather” (/'weðə(r)/), aunque también existe el sustantivo “climate” (/'klaɪmɪt/), más preciso.
El “tiempo” es el ‘estado que presenta la atmósfera en un lugar y un momento determinados’ y viene reflejado por sus características en ese instante (presión, viento, temperatura, humedad, visibilidad horizontal, nubosidad y clase y cantidad de precipitación: lluvia, granizo…) El “tiempo atmosférico” cambia constantemente al variar dichas características: no hace la misma temperatura y, por ende, el mismo “tiempo”, a las 12 del mediodía que a las 6 de la mañana.
En cuanto al “clima”, una posible definición podría ser esta: ‘síntesis de un conjunto fluctuante de condiciones atmosféricas en un área determinada, correspondiente a un periodo suficientemente largo para que sea representativo’.
Resumiendo, el “tiempo” viene reflejado por las características meteorológicas en un instante, es decir, que es algo puntual, instantáneo, cambiante y en cierto modo irrepetible, mientras que el “clima”, aunque se refiere a los mismos fenómenos, los traduce a una dimensión más permanente, duradera y estable, representando la media de esas características en un determinado lugar al cabo de muchos años. Así, en un momento dado podría decirse que Madrid, París y Caracas tienen un “tiempo” similar (por ejemplo, un día con lluvia en las tres capitales a la vez); sin embargo, es evidente que estas tres ciudades no tienen el mismo “clima”, ni siquiera parecido.
Otros casos típicos en los medios de comunicación son ejemplos como «El clima para mañana se presentará bueno, con cielo despejado y temperatura en ascenso»; «La climatología impidió la celebración de la corrida»; «En el resultado influyó decisivamente la climatología» o «Un día de mala climatología», cuyos autores quieren dar a entender que las condiciones meteorológicas han influido en los acontecimientos, pero no han empleado la terminología correcta, puesto que “climatología” es la ‘ciencia que estudia el clima’ y este no puede definirse por lo que ocurre en un solo día. El hecho, por ejemplo, de que en una jornada de agosto llueva, haga viento y el ambiente esté fresco en Málaga, no puede dar pie a decir que el “clima” (y menos aún la “climatología”) sea mala en la Costa del Sol. El pronóstico que se difunde se refiere a los cambios del “tiempo”, no del “clima”.

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