jueves, 15 de diciembre de 2011

Cuestionar


Cuando no se discute ni se pone en duda algo no es apropiado emplear el verbo “cuestionar”, sino “preguntar”. “Cuestionar” es ‘poner en duda lo afirmado por alguien’ o ‘controvertir un punto dudoso, proponiendo las razones, pruebas y fundamentos de una y otra parte’, y se aplica a las personas o asuntos que no se consideran fiables o que están sin decidir: «La oposición “cuestionó” los datos económicos que el Gobierno había presentado», (lo que quiere decir es que no se fiaba de los datos).
Sin embargo, no es correcto emplear “cuestionar” con el sentido de “preguntar”, tomado del inglés “to question” (/'kwestʃən), como en los siguientes ejemplos: «El entrenador no contestó cuando fue “cuestionado” por lo que esperaba del partido» o «Eso fue lo que declararon Rice y el embajador cuando fueron “cuestionados” en torno a la postura china»; en estos casos, lo apropiado habría sido «El entrenador no contestó cuando se le “preguntó” lo que esperaba del partido» y «Eso fue lo que declararon Rice y el embajador cuando se les “preguntó” por la postura china» (tampoco son correctas frases del tipo «el entrenador fue preguntado por lo que esperaba» o «fueron preguntados acerca de la postura china», en las que se hace un uso anglicado de la voz pasiva).
El ejemplo más reciente lo encontramos en el número 1252 de XL Semanal, donde titulan «“Cuestionando” a Arturo» una entrevista con el exitoso Pérez-Reverte por sus veinte años de colaborador con la revista. Extraña manera de celebrar un aniversario, si te dedicas a “cuestionar” al más famoso de tus columnistas.

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