jueves, 29 de septiembre de 2011

Early adopter (/ˈɜːlɪəˈdɒptə/)


Término anglosajón para referirse a los “usuarios iniciales/pioneros”, “clientes madrugadores”, “primeros seguidores/usuarios” o “adictos a las nuevas tecnologías” que, por su afán de presumir y estar a la última, suelen adquirir, vorazmente y sin preocuparse por el precio, productos o servicios novedosos, especialmente tecnológicos, antes de que se hagan masivos en el mercado. Como dice la bitácora de “San Francisco de Couché”, los early (“temprano”) adopters (“adoptantes” [sic; en este caso se traduciría más bien por “innovador”]) son los primeros en comprarse lo más nuevo del mercado tecnológico, los primeros en ir a ese nuevo local que han abierto tan cool o aquellos que llevan puesto lo último en moda y, cuando ese fenómeno o novedad se masifica y se vuelve popular, los abandonan. Es decir, que, como Chenoa, cuando tú vas, ellos ya vuelven. Así, cuando tú crees que eres el más in por haber adquirido el iPhone 6, ellos ya tienen reservado el 27. Tienen que tener iPad y, si es necesario, harán tres días de cola para conseguirlo el primer día. También hacen suyas las novedades que pueden ver en revistas de moda, anuncios o vídeos musicales; si, por ejemplo, ven a Brad Pitt lucir un bigote, no tardan en dejárselo crecer, ya que lo creen cool, moderno y actual. Otros prueban todas las novedades que nacen en Internet, tales como nuevas redes sociales o aplicaciones gratuitas de música, para luego recomendarlas.

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