lunes, 19 de septiembre de 2011

Balconing


Es cuando menos curiosa la afición de los inventores de morralla lingüística a crear híbridos bastardos añadiendo la terminación anglosajona “-ing” a palabras españolas. Para describir esta “práctica”, que si fuera disciplina olímpica estaría dominada de manera dictatorial por “Guayominí”, me remito a la estupenda definición que aporta Carmen Posadas en su columna titulada “Mira, mamá, sin dientes” y publicada en el XL Semanal del 28 de agosto de 2010: «bonito neologismo que describe la hazaña de lanzarse a una piscina desde el cuarto o quinto piso de un hotel después de una sonada borrachera». También existe la modalidad “salto de balcón a balcón”; en cualquier caso, la combinación de drogas, alcohol y estupidez provoca a menudo accidentes con graves consecuencias debido a la caída al vacío, entre ellas la muerte instantánea.

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