jueves, 2 de junio de 2011

Fresco


Acabo de hablar por teléfono con una persona de Miami y, al preguntarle “¿Qué tal?” Me ha contestado “Fresco.” En el transcurso de la conversación no le he dado importancia, pero luego me he quedado pensando, dudando si no había entendido mi pregunta o si estaba intentando insultarme; finalmente he caído en la cuenta de que “fresh” /freʃ/ (“sano”, “vigoroso”, “fuerte”) es una respuesta típica en inglés ante preguntas similares, del mismo modo que aquí decimos “bien” o cualquier cosa equivalente. Por lógica aplastante, como en inglés habría respondido “fresh”, en castellano ha dicho “fresco”, del mismo modo que una conocida red social utiliza como reclamo publicitario la frase «Conoce gente “fresca” sin pagar nada. Socialízate (sic)».
Por otra parte, hay que tener en cuenta que el adjetivo inglés “fresh” no debe traducirse siempre por “fresco”, sino también por “nuevo”, “reciente”, “limpio”, “dulce”, “sano”, etc. Así, por ejemplo, “fresh water” no equivale a “agua fresca” o “fría”, sino a “agua dulce”.

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