miércoles, 30 de marzo de 2011

Descuidos descuidados

Emilio Bernal Labrada, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (Revista Donde Dice... N.º 2.)


Lo siento, amigos, por la redundancia. Pero, ¿cuándo es que un descuido puede considerarse descuidado? Bueno, es algo así como el interés compuesto. O sea, un descuido encima de otro, por decirlo más claramente. Solo que en este caso es, más bien, DESinterés compuesto.
Es evidente que los presentadores tienen gran interés (pero con “DES-“) en decir las cosas bien, puesto que tienden a dirigirse al menor denominador común (para seguir la analogía con las matemáticas). Que es precisamente lo que ocurre con el inglés norteamericano de nuestros días. El lenguaje hablado de los medios informativos anglos no se esfuerza mucho —con honrosas excepciones— por mostrar elegancia, diversidad de vocabulario, pulcritud, ni menos un poco de gracia o de ingenio (lo canto, honradamente, tal como lo veo). Por el contrario, se revela partidario de lo chabacano, ramplón y vulgar, como si se temiera confundir al público con alguna voz o frase levemente tangencial a un nivel idiomático de cierta categoría.
Que cómo se logra este resultado en español, se preguntarán ustedes. Pues muy fácil. Se piensa en inglés. ¿Hablaba del DESinterés compuesto? Pues vean ustedes cómo se hacen estas operaciones sin calculadora y sin el menor esfuerzo, copiando los errores y las deficiencias de las noticias en inglés. Es así como se llega a eso, al error múltiple o compuesto. O sea, el error cometido en inglés se aplica, se duplica y se complica cuando se translitera a nuestro pobre e indefenso idioma.
De los millares de ejemplos que se suceden a diario, sólo voy a brindarles unos pocos, casi —diríase— al azar. Nos dicen que murió un personaje «al chocar el helicóptero en que viajaba». ¿Conque chocó, eh? Pero contra qué: ¿un camión o un tren? ¿Iba volando tan bajo que lo interceptó otro vehículo? No, amigos. Como sabemos, los helicópteros y demás aeronaves no suelen chocar sino que, por lo general, se estrellan. Lo que ha pasado es que el estrellado locutor (y no, desde luego, “locutor estrella”) ha transliterado una imprecisión del inglés, que usa crash para accidentes de ambos tipos.
Otro caso del nivel más burdo de lenguaje es el que incurre nuestro recitador noticiero al decir que alguien «ha roto la ley». Creo que aquí lo roto es el agujereado vocabulario de quien así se expresa, puesto que las leyes no se rompen como sucede con un objeto físico (se rompe un vaso, una camisa). No hace falta ser abogado para saber que la ley se viola, se infringe. No sé por qué sospechamos que nuestro amigo el estrellado transliteró directamente del inglés break que, para ser consecuente con los aplanadores principios de ese idioma, es voz de carácter vernáculo más bien que término profesional.
Luego, ya en el orden social, tenemos esta noticia de asombrosa redacción: «se ha identificado el matrimonio más viejo del mundo». ¿Es un matrimonio de ancianos? Pues no, claro, es la versión rectilínea, originada otra vez en un mínimo denominador común: oldest. Lo que nos han querido decir es duradero, para así diferenciarlo de la edad de los cónyuges, ¿no?
Habíamos comentado en un artículo anterior la mala costumbre de emplear “dejar” (por transliteración de leave, que no siempre corresponde). Pues bien, la solución del acertijo que planteamos sobre let you know es la siguiente. No es cosa de “dejar saber” (lo literal), sino de “avisar”, “advertir”, “informar”, “notificar”. Si yo le comunico a usted algo que antes le ocultaba, sí puede que se lo “deje saber”. Si no, pues a lo dicho: “avisar”, etc.
El otro aspecto en que se usa (y se abusa de) “dejar” para traducir leave es el siguiente: «El Sr. García dejó el país», nos dicen (transliteración de left the country). Pregunta: ¿en qué lugar (o cómo) lo dejó? Puede que García dejara su sombrero o su maleta, pero aquí lo que se quiere decir es que García “se fue” o “salió del” país, o en todo caso lo “abandonó”.
Les advertimos, pues, que el DESinterés compuesto deviene en el concepto titular del DESCUIDO DESCUIDADO.

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